Características sociohistóricas del pueblo indígena maká
Socio-historical Characteristics of the Maká Indigenous People
1 Instituto Nacional de Educación Superior Dr. Raúl Peña (INAES). Asunción, Paraguay.
Correspondencia: adachristinamatto@gmail.com
resumen
Este estudio se desprende del marco histórico de la tesis doctoral titulada Experiencias pedagógicas en una institución educativa del pueblo indígena maká de Mariano Roque Alonso y tiene como objetivo conocer las características sociohistóricas del pueblo indígena maká. Se trata de una revisión bibliográfica a partir de escritos publicados en revistas científicas del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica, específicamente de publicaciones realizadas por el Dr. José Zanardini y de algunas obras de autores como Branislava Susnik, Chase Sardi, Gómez Perasso, Herrero Galiano y Berná Serna, halladas en el Museo Etnográfico Andrés Barbero, entre otros. Para este trabajo se emplearon técnicas cualitativas, como el análisis documental, la entrevista y la observación, cuyos datos se registraron mediante fichas documentales, guías de preguntas semiestructuradas y bitácoras de campo. La historia del pueblo maká demuestra cómo su cultura va cambiando en aspectos organizativos y materiales, mientras que su lengua sigue viva y constituye la base de su identidad. El desplazamiento de sus tierras ancestrales, el cambio económico y la presión de la cultura dominante no han logrado disolver su memoria histórica. Por ello, la sistematización y socialización del presente trabajo en la escuela indígena maká adquiere una relevancia fundamental: contribuye al fortalecimiento de esa memoria, con la participación de los referentes de la comunidad maká, y asegura que las nuevas generaciones conozcan su origen y la riqueza de su legado cultural vivo en el presente.
Palabras clave: historia, pueblo indígena, maká.
abstract
This study stems from the historical framework of the doctoral dissertation titled “Pedagogical Experiences in an Educational Institution of the Maká Indigenous People of Mariano Roque Alonso” and aims to explore the socio-historical characteristics of the Maká indigenous people. It consists of a literature review based on articles published in scientific journals of the Center for Anthropological Studies at the Catholic University, specifically publications by Dr. José Zanardini and works by authors such as Branislava Susnik, Chase Sardi, Gómez Perasso, Herrero Galiano, and Berná Serna, found at the Andrés Barbero Ethnographic Museum, among others. Qualitative techniques were employed for this study, such as documentary analysis, interviews, and observation, with data recorded using documentary index cards, semi-structured interview guides, and field notes. The history of the Maká people demonstrates how their culture is changing in organizational and material aspects, while their language remains alive and constitutes the foundation of their identity. The displacement from their ancestral lands, economic change, and pressure from the dominant culture have not succeeded in erasing their historical memory. For this reason, the systematization and dissemination of this work in the Maká indigenous school takes on fundamental importance: it contributes to strengthening that memory, with the participation of Maká community leaders, and ensures that new generations learn about their origins and the richness of their cultural legacy, which remains alive today.
Keywords: history, indigenous people, maká.
INTRODUCCIÓN
La Constitución Nacional del Paraguay de 1992, en su artículo 62, marca un hito al reconocer la existencia de pueblos indígenas como grupos con identidad cultural propia, cuyo origen se remonta a la anterioridad de la formación del Estado paraguayo.
Este trabajo permite conocer las características históricas del pueblo indígena maká, pues hoy en día se constituye como un pueblo en contexto urbano, expuesto a la influencia de la cultura paraguaya dominante. Por tanto, este abordaje contribuye a mantener viva la memoria maká. Se centra en una visión retrospectiva del fenómeno y también presenta algunos datos actuales del Censo Indígena 2022.
El objetivo general fue conocer las características sociohistóricas del pueblo indígena maká. Este estudio se abordó desde una metodología de investigación observacional, retrospectiva y sistemática, orientada a la selección, análisis, interpretación y discusión de posiciones teóricas, resultados y conclusiones plasmadas en artículos científicos publicados en los últimos años sobre el tema de elección, con el fin de obtener información relevante que contribuye a la solución de problemas (Ocaña Fernández y Fuster Guillén, 2021).
Para el desarrollo se ha construido el marco histórico sobre la base de escritos disponibles en revistas científicas del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, específicamente en publicaciones del Dr. José Zanardini, así como en algunas obras de Branislava Susnik, Chase Sardi, Gómez Perasso, Herrero Galiano y Berná Serna, halladas en el Museo Etnográfico Andrés Barbero, entre otras. Se emplearon mayoritariamente técnicas cualitativas, como el análisis documental, la entrevista y la observación, cuyos datos se registraron mediante fichas documentales, guías de preguntas semiestructuradas y bitácoras de campo.
La unidad de análisis está compuesta por los aportes de un antropólogo y tres referentes designados por el líder de la comunidad (un director y una directora de la escuela-colegio maká de Mariano Roque Alonso, y un supervisor maká).
El pueblo indígena maká es un grupo cultural cuya formación se remonta al periodo histórico anterior a la formación del Estado paraguayo, perteneciente a la familia lingüística mataco-mataguayo, cuyo significado es propiamente nuestro (Zanardini, 2013). La autoidentificación como “pueblo indígena” es concluyente para determinar a quienes aplica la declaración.
La Constitución Nacional del Paraguay de 1992, en su capítulo VII, reconoce la existencia de pueblos indígenas originarios y les otorga derechos que los amparan, como la participación en la vida social, política, económica y cultural, la identidad étnica, la propiedad comunitaria y el respeto a sus peculiaridades en los ámbitos cultural y educativo formal.
En el presente artículo se abordan los siguientes aspectos: origen, contactos históricos, ubicación, organización social, educación escolar indígena, organización política, economía, género, tradiciones y costumbres.
HISTORIA DE LOS MAKÁ
Origen
Los maká, pertenecientes a la familia lingüística mataco, están vinculados a los antiguos enimagá o inimaká (Zanardini, 2013). Susnik (2005) destaca que el hábitat antiguo, entre los siglos XVII y XVIII, se ubicaba entre los ríos Bermejo y Pilcomayo, y que la causa de su desplazamiento fue la migración de las tribus de raza pámpida.
En el siglo XVII, los enimagá establecieron alianzas con los pueblos y los gentusé. Durante el siglo XVIII, se desarrollaron migraciones hacia las riberas del río Verde, mientras que en el siglo XIX el grupo towothli-máká, ubicado sobre el riacho Yacaré, migró hacia el río Confuso, más al sur. En el siglo XX, se desarrollaron contiendas más frecuentes con otras etnias por causas económicas, entre las que se mencionan las de los pilagá, los chulupí y los lengua, con estos últimos más fraternizados (Susnik, 2005).
Por tanto, los maká, probablemente fusionados con otras etnias, pertenecen a la familia lingüística mataco-mataguayo y son de raza pámpida. Cabe resaltar que estos han logrado fortalecer la etnia hasta su estado actual.
Contactos históricos
Los primeros contactos con los maká se remontan a 1927 en las cercanías del Fortín Nanawa. No hay registros de que los españoles hayan tenido encuentros con ellos. Metraux, en 1933, oyó de los pilagá acerca de la existencia de vecinos y enemigos conocidos como los maká del Chaco paraguayo, ubicados al norte de Salto Palmar (Zanardini, 2013).
Los maká (enimagá, inimacá, toothle, towothli, etaboslé, cochaboth) se asentaron en la región del Alto Verde, sobre un río llamado Etacanet-Guischi, cerca de los 24° 24’, probablemente el río Negro o el Aguaray-Guasu (Metraux, 1996), debido a que fueron expulsados de su territorio ancestral ubicado al sur del río Pilcomayo, por los toba y los pilagá.
Ese mismo año, Vellard (1933) estuvo entre ellos durante meses al norte del río Confuso, y así describió su encuentro:
Es hacia el Norte del Confuso que me encontré por la primera vez con los Maká. Hacía ya varios meses que vivían en los márgenes del río, alimentándose de peces muertos. Varios habían estado enfermos; por eso, el hechicero de la tribu había decidido trasladar el campamento a otro lugar. (p. 86)
Vellard (1933), en su artículo Una misión de estudios al Paraguay, detalla las características físicas y la hospitalidad en su trato, pues algunos habían aprendido el idioma guaraní para comunicarse.
Juan Belaieff
En 1924, llegó a Paraguay el general ruso Belaieff, a quien el gobierno paraguayo encargó las exploraciones y la topografía del Chaco, ante la inminente guerra entre Paraguay y Bolivia, más conocida como la Guerra del Chaco, que se desarrolló entre 1932 y 1935. Las incursiones en el Chaco le permitieron establecer contacto con los maká, quienes sirvieron de guías durante las exploraciones (Herrero Galiano y Berná Serna, 2004).
Durante un largo período, el general ruso convivió con los maká, lo que se tradujo en un vínculo estrecho con ellos. Enseñó principios cristianos y su figura fue magnificada, integrada al cielo maká, junto al Dios Padre. Además, Belaieff participó activamente en actividades científicas y culturales de la época, lo que le permitió asumir una figura paternalista y protectora hacia los maká1.
El general ruso decía: “Quien convivió con los indios, siempre recordará los rasgos de fina nobleza de estos, su hospitalidad y su concepto tan exacto de la justicia en su moral tan pura” (Belaieff, 1944, p. 1).
Belaieff era agnóstico, pero, para disminuir el impacto del contacto con la civilización, inculcó el cristianismo, lo cual los maká interpretaron como acorde con sus pautas culturales. Fue recíproco: el amor y el reconocimiento mutuo entre el general y los maká, quienes lo incorporaron a su cosmovisión. De esta manera pueden comunicarse en materia espiritual con los chamanes y aparecer en los sueños de los mortales transmitiendo consejos:
Nunca dejen de bailar, que no se corten el pelo a la moda de los sontó o paraguayos, que no beban caña vino ni cerveza tan solo el niachik o chicha que da una dulce borrachera de alegría, de bondad y de cariño. pero la recordación que siempre se repite en todas estas visitas oníricas es la abstención de relaciones sexuales con los sontó, causante de terribles enfermedades y, en relación con ello, la prohibición de permitir que ningún sontó viva en las tierras que el general Belaieff les obsequió. (Chase Sardi, 1970, p. 243)
Belaieff (1944), movido por sus mejores intenciones, conformó grupos de maká para representar danzas y bailes en Asunción y en Buenos Aires. Fue duramente criticado por los etnólogos, quienes calificaron sus escritos sobre los maká de “barroco-patéticos” (Schindler, 1984) por su escasa compenetración con los estudios etnográficos.
Entre sus obras se mencionan El canto de la chicha, la transcripción de algunos relatos maká, listas de vocabulario e indicaciones gramaticales. Belaieff desarrolló un conocimiento más íntimo de los maká. A pesar de sus detractores y de que los primeros contactos se remontaran al primer cuarto del siglo XX, los maká habían sido escasamente estudiados antes de él (Schindler, 1984).
Los maká, así como los ayoreo, tomárãho, nivaclé, aché, enlhet norte y ybytóso, mantienen su lengua; es decir, la utilizan por encima del 90 %, por lo cual son considerados de alta vitalidad y forma parte de la riqueza cultural del país2 (Ramos Rodas, 2019).
La lengua genera lazos profundos: cuando los indígenas se expresan a través de su propia voz, mencionan que entregan su alma, y que esta es la base de su identidad y cultura como pueblo. También es el sitio donde se resguardan de las amenazas que enfrentan. La lengua de los indígenas les permite expresar su propia voz, y esta es su alma; además, es la base de su identidad y cultura. (Ramos Rodas, 2019, párr. 1)
UBICACIÓN
Zanardini (2013) describe históricamente la ubicación de los indígenas maká, quienes se encontraban en Cuatro Vientos, Nanawa y Laguna Guasú, en el Departamento de Presidente Hayes (Chaco paraguayo).
Las generaciones anteriores de los indígenas maká habitaron el centro del Chaco, entre los ríos Bermejo y Pilcomayo; luego emigraron hacia el noroeste, en las cercanías del río Verde, hasta llegar a Cuatro Vientos y, por último, a la colonia Fray Bartolomé de las Casas en la década de los ochenta (Mereles et al., 1980).
Según el líder de la comunidad, Andrés Tsemhei, había dos grupos caracterizados por las especies arbóreas que ocupaban:
– Fisketleylets: ubicados en la región del río Confuso superior, en la zona de palmares, en estrecha relación con dos grupos indígenas: los tobá y los nivaclé.
– Aseptiketleylets: ubicados más al sur del río Confuso, en la zona de los árboles cina-cina, en contacto con los pilagá.
– Telefait. Estos habitaban hoy la zona del río Montelindo superior y estaban en contacto con los lengua maskoy (Tsemhei et al., 2015).
Los tres grupos probablemente hablaban tres variedades de maká (Braunstein, como se citó en Zanardini, 2013).
Debido a las constantes inundaciones, la colonia Fray Bartolomé de las Casas debió ser trasladada. Actualmente, una familia se encuentra en la antigua colonia custodiando el lugar y la estatua del general Belaieff (Herrero Galiano y Berná Serna, 2004).
Por Decreto N.º 2190 de 1944, se adjudicó a título gratuito a los maká un lote de 335 hectáreas en la colonia José Falcón, y la AIP (Asociación Indigenista del Paraguay) es la encargada de ejercer el control. Posteriormente, en 1985, se formó otra comunidad en el barrio Corumbá Kue, en la ciudad de Mariano Roque Alonso, del Departamento Central, en la región oriental del Paraguay. En el departamento de Presidente Hayes, la comunidad maká Kenkuket data de 1985 y está ubicada en la ciudad de Villa Hayes (Chaco).
En Ciudad del Este, departamento de Alto Paraná, se encuentra la comunidad maká Ijtsoni, formada a finales de los años setenta. En 1992, la Municipalidad otorgó un terreno de 5 hectáreas en la zona de Emiliano R. Fernández, en el barrio Pablo Rojas. En la ciudad de Encarnación, departamento de Itapúa, se encuentra la comunidad maká de Ita Paso, cuyos orígenes se remontan a 1979. Hoy se conocen como poblaciones urbanas las comunidades indígenas de las ciudades de Encarnacion y Ciudad del Este3.
Actualmente, según el Censo indígena (2022), la población indígena del Paraguay es de 140.049 personas, de las cuales 2.166 son indígenas maká del Paraguay (el 72% de esta etnia se asienta en zonas urbanas) (INE, 2025).
ORGANIZACIÓN SOCIAL
Los maká se organizaban en tolderías o “vichet”, unidades de residencia compuestas por varias ramas colocadas en rueda y unidas en el centro. También contaban con un lugar para reuniones y fiestas, y las casas eran acordes con los pueblos no sedentarios y con los asentamientos temporales. Se practicaba la exogamia y la endogamia (Herrero Galiano y Berná Serna, 2004).
La familia es la base de la sociedad; el hombre es el proveedor de la familia. Al casarse, además, este fija su residencia en la familia de la mujer. Al nacer, el primer hijo hoy tiene derecho a la mejor carne y a un cobertizo o resguardo acoplado al hogar, y la unidad familiar se expresa a través del “fuego” y de la “olla” (Susnik, 2005).
La familia también constituye la base económica y social del pueblo; brinda el derecho a un riacho, a un cazadero limitado por accidentes geográficos, a danzas y a ritos colectivos, pero también danzas anuales de chicha con invitación de otras bandas (Susnik, 2005).
La mujer maká es sumamente hacendosa y activa, y posee un espíritu vivo aplicado al arte, lo cual se refleja en sus trabajos textiles. Ella atiende a los pequeños, surte a la familia de alimentos vegetales, cuida la cubierta del toldo y transporta las cargas pesadas al cambiarse la toldería. Los hombres maká se dedican casi exclusivamente a la caza y a la recolección de miel de abeja. (Kysela, 1931, p. 45, como se citó en Herrero Galiano y Berná Serna, 2004, p. 29)
Las normas de residencia matrimonial son matrilocales y prevalece el principio de exogamia respecto de los parientes más cercanos.
La caza o la recolección de frutos se compartía entre los grupos familiares; no se obligaba a repartir fuera de la familia. Los ancianos estaban protegidos por tabúes alimenticios y los jóvenes tenían prohibido usar la fuerza.
La información sobre la organización social de los maká es escasa y, en su mayor parte, se basa en las indicaciones de Belaieff. El nacimiento y la niñez no cuentan con datos específicos; en cuanto a la pubertad, durante la menarquia las mujeres no consumen carne durante 3 días; en esta etapa, la primera noche se festeja con bailes y cantos en los que solo participan los hombres (Zanardini y Biedermann, 2001).
Entre los 20 y los 22 años, los varones pueden contraer matrimonio, tener voz en los consejos y beber alcohol, tanto con sus padres como con sus hijos. En las parejas, el cariño es un lazo que los une; los ancianos son bien tratados y respetados (Palavecino, citado en Zanardini y Biedermann, 2001)
Lejos de las prácticas etarias descritas, la realidad maká va cambiando, según los entrevistados: “Actualmente, entre los 13 y 14 años ya se casan; así les llaman cuando viven en pareja y ya asumen el rol de adultos”4.
También van cambiando los rasgos de las comunidades: su población, el tipo de viviendas y la cantidad promedio de residentes por vivienda.
Con base en el Censo indígena del INE (2025), los datos de las comunidades indígenas maká se presentan en el Tabla 1.
Tabla 1. Datos sobre las comunidades indígenas maká.
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Comunidades maká |
Pueblos indígenas |
Población |
Cantidad según sexo |
Tipo de vivienda |
Total de viviendas ocupadas |
Promedio de personas por vivienda |
|
Mariano Roque Alonso |
maká (96,4%) |
1519 personas |
varones: 786 |
casa (80,5%) |
303 |
5,0 |
|
Kenkuket |
maká (85, 5 %) |
621 personas |
varones: 299 |
casa (67,5%) |
151 |
4,1 |
|
Ciudad del Este |
maká (98,8 %) |
83 personas |
varones: 42 |
rancho (69,6%) |
23 |
3,6 |
|
Ita Paso (Encarnación) |
maká (97,1 %) |
34 personas |
varones: 18 |
casa (100%) |
9 |
3,8 |
Fuente: Adaptado del Censo indígena (2022). Atlas de comunidades indígenas del Paraguay. Familia mataco-mataguayo.
EDUCACIÓN ESCOLAR INDÍGENA MAKÁ
La educación indígena es el proceso de formación permanente en armonía con los ciclos de vida y conforme a la madurez psicosocial de la persona. Se caracteriza por ser informal, asistemática y oral, y por basarse en la inserción de sus miembros en la familia. La comunidad actúa como agente educador y se orienta a la formación de las personas, al aprendizaje por hacer, a la valoración del ejemplo y a la persuasión (Gaska y Rehnfeldt, 2017).
Los maká tienen su propia forma de educar a sus miembros. Como proceso, su educación incluye las etapas propias de la vida, las formas de organización y los roles. Como parte de la acción pedagógica, se mantienen vivas las prácticas educativas tradicionales (Zanardini y Guerrero, 2015). En este contexto, la educación no se limita a la vida escolar. Es decir, la educación recibida en la comunidad debe servir de base para la construcción de la educación escolar indígena maká.
La Constitución Nacional del Paraguay de 1992, en su capítulo VII, reconoce la existencia de pueblos indígenas originarios y les otorga derechos que los amparan, como la participación en la vida social, política, económica y cultural, la identidad étnica, la propiedad comunitaria y el respeto a sus peculiaridades en los ámbitos cultural y educativo-formal.
Entre los avances de la Carta Magna, se puede mencionar el derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación para perseguir su desarrollo económico, social y cultural, así como también el derecho a la educación en todos los niveles y formas que ofrece el Estado; sin embargo, a pesar de contar con avances en la legislación a nivel nacional e internacional, aún hay vacíos en relación con las implicancias que subyacen al reconocimiento de la identidad y las características propias de los pueblos indígenas en nuestro país, sobre todo en la educación escolar indígena del Tercer Ciclo y el Nivel Medio. Por supuesto, existen muchos problemas a los que podrían aplicarse las normas legales relativas a sus derechos.
En el proceso de construcción de la escuela indígena, se garantiza la Educación Escolar Inicial, Básica y Media acorde con sus derechos, costumbres y tradiciones, respetando sus lenguas y procesos de aprendizaje propios. Sin embargo, se necesitan herramientas que describan los procesos escolares desarrollados en las comunidades indígenas por los docentes, quienes dirigen las experiencias pedagógicas mediante la aplicación de programas de estudio. Los programas requieren el respeto a la identidad étnica y cultural de los pueblos indígenas, así como la construcción de una educación intercultural.
La interculturalidad que requiere la práctica pedagógica como la construcción de diálogo entre sujetos de culturas diferentes, basada en el reconocimiento del otro, para superar la linealidad de la monoculturalidad (Sanhueza Enríquez et al., 2017) hace cuestionarse cómo se dan las interacciones de aprendizaje en una comunidad indígena considerada como “una de las más organizadas en contexto urbanizado”, según datos aportados por la Dirección General de Educación Escolar Indígena (DGEEI, 2022)5, dependiente del Ministerio de Educación y Ciencias. Según Gaona (2013), en su estudio titulado “Educación y exclusión de la diversidad”, se requiere analizar el protagonismo de las culturas en contacto (la paraguaya y la maká), así como su historia, sus costumbres y las tradiciones de cada comunidad en la práctica pedagógica.
Aunque en las conclusiones del Segundo Congreso Nacional Indígena (Demelenne et al., 2009) ya se establecía la necesidad de un currículum para la educación escolar indígena, en el Tercer Ciclo y el Nivel Medio aún se utilizan los programas de estudios de vigencia nacional, en todas las asignaturas, a pesar de que fueron realizados desde la perspectiva de la cultura dominante (es decir, desde la visión de los mestizos o “blancos” paraguayos). El currículum que se propone debe centrarse en valores, etnohistoria, arte y música para fortalecer la convivencia cultural y la autoestima. En otros términos: se busca una educación comunitaria y formal que propicie el diálogo entre la cultura nacional y la cultura tradicional de los pueblos indígenas.
El INE (2025) presenta datos que reflejan la realidad educativa de las comunidades maká del Paraguay (Tabla 2).
Tabla 2. Datos de la educación escolar indígena en comunidades maká.
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Comunidades maká |
Instituciones educativas |
Analfabetismo |
Personas de 6 a 17 años que asisten actualmente a una institución de enseñanza formal |
Promedio de años de estudio de la población de 15 años o más |
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Mariano Roque Alonso |
Escuela Básica Maká N.º 2490 Ángel Kanaiti |
47,9 % |
276 personas (58,5%) |
5,7 años |
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Kenkuket |
Escuela Básica N.º 3970 Juan Belaieff |
289 personas (75,9%) |
121 personas (69,5%) |
5,7 años |
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Ciudad del Este |
Escuela Básica N.º 4763 Onorio Takachi |
49 personas (87,5%) |
12 personas (54,5%) |
6,1 años |
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Ita Paso (Encarnación) |
Escuela Básica Maká N.º 7580 |
81% |
10 personas (100%) |
5,7 años |
Fuente: Adaptado del Censo Indígena (2022). Atlas de Comunidades indígenas del Paraguay. Familia mataco-mataguayo.
La Tabla 2 presenta información sobre la situación de la educación escolar indígena en las comunidades maká. El analfabetismo varía entre el 47,9% y el 87,5%; es más bajo en Mariano Roque Alonso (47,9%) y más alto en la comunidad de Ciudad del Este (87,5%).
El promedio de años de estudio de la población de 15 años o más es de 5,7 años en tres comunidades, mientras que en la comunidad de Ciudad del Este asciende a 6,1 años.
El Nivel Inicial y el Primer Ciclo cuentan con docentes maká en su mayoría, mientras que el Tercer Ciclo y el Nivel Medio cuentan con docentes no indígenas.
Cabe destacar que la particularidad de contar con una mayor cantidad de docentes no indígenas6se relaciona con la Resolución N.º 37.151 del Ministerio de Educación y Cultura (2011), que establece el perfil de los docentes para la enseñanza en Tercer Ciclo y Nivel Medio (2011).
El analfabetismo, el absentismo y la deserción escolar son problemas que afectan la educación escolar indígena. Este hecho puede observarse en los siguientes testimonios7:
“Yo fui a la escuela; después al colegio maká. Llegué a estudiar en un colegio, pero dejé porque ya no podía y tenía que empezar a trabajar”.
“Mi hija de 16 años también me ayuda en la venta de artesanías y al colegio no va más”.
“Sí, fui sólo a la escuela un poco. Mis nietos sí se van a la escuela maká de Mariano Roque Alonso”.
Muchos de los artesanos maká de diferentes zonas de Asunción (como el Aeropuerto Silvio Pettirossi, el Mercado Municipal N.º 4, el centro de la ciudad de Asunción, el Jardín Botánico y la Terminal de Ómnibus de Asunción) han asistido a la escuela maká de Mariano Roque Alonso y, en menor medida, al Colegio Nacional Maká, pero han abandonado sus estudios por motivos económicos.
En la tesis doctoral sobre experiencias pedagógicas de docentes no indígenas en la escuela-colegio maká de Mariano Roque Alonso, se afirma que dichas experiencias de los docentes no indígenas (desarrolladas en el Tercer Ciclo y en Nivel Medio) se caracterizan por prácticas monoculturales y relaciones asimétricas. Predomina la cultura paraguaya mestiza, denominada “cultura dominante”. Esto se debe a la aplicación de programas nacionales con escasa relación con la identidad maká, en los cuales destacan la adecuación curricular y la retroalimentación, a consecuencia de la falta de medios, recursos, técnicas y estrategias didácticas, de evaluaciones adecuadas a la cultura maká y de formación didáctico-pedagógica intercultural.
La sociedad dominante impregna a la comunidad indígena de sus características estructurales y permea en su educación escolar.
Las praxis pedagógicas se construyen con grandes esfuerzos de empatía cultural, con las mejores intenciones de enseñanza, no obstante lo cual se convierten a menudo en malas prácticas, contaminadas por necesidades y problemas pedagógicos relacionados con la falta de un currículum diferenciado, el absentismo, la escasa participación en clase, las limitaciones comunicativas y el desconocimiento del universo maká (lengua, gestos, significados, símbolos y otros signos que convergen en la complejidad de la cultura).
ORGANIZACIÓN POLÍTICA
La organización se basaba en bandas y los lazos de sangre se establecían mediante el matrimonio, con una tendencia endogámica (Susnik, 2005). Los maká fueron modificando sus pautas, su localización e interrelación hasta la formación de aldeas cada vez más permanentes, debido a la presión de los colonizadores. Además, Susnik (2005) agrega que el jefe era la autoridad comunal y peleadora en las contiendas; dicha autoridad se basaba en su éxito como guerrero y cazador.
Actualmente, la ciudad de Mariano Roque Alonso es la residencia del cacique general, quien representa a los makás ante las instituciones y el Paraguay. Este ejerce un poder centralizado: es el encargado de canalizar las demandas y las ayudas provenientes del exterior. El cacique es escogido por la comunidad de forma consensuada tras reuniones comunitarias, las cuales evidencian el sistema político tradicional por bandas (Herrero Galiano y Berná Serna, 2004).
La figura del “shamán” o «líder religioso» ha desaparecido o se encuentra en secreto a los ojos ajenos (Cantero, 2016), puesto que los maká han abrazado las religiones católica y evangélica, siendo mayoría esta última.
Cabe destacar que los maká son uno de los grupos indígenas que no cuentan con un “sontó” viviendo en su comunidad8(Herrero Galiano y Berná Serna, 2004).
ECONOMÍA
Se dedicaban a la cacería, una influencia heredada de los Andes y de los mbayá-arawak. Además, la cultura chaqueña traía consigo la fusión de elementos. En este sentido, los maká demostraron “un extraordinario sentido de adopción de elementos convenientes, lo que no implica la mera adaptación” (Susnik, 2005).
Según Susnik (2005), la caza tenía valor económico, social, mitológico, moral y ceremonial.
El cazador mítico estaba representado por el hercúleo Tipa, quien poseía poderes mágicos. La casa de avestruces se encontraba en el Waax-Tlata (‘padre de avestruces’), que aparecía en torbellinos, un ser alado que envolvía a los avestruces y, al mismo tiempo, los protegía de la caza abusiva.
El valor social de la caza consistía en la utilización de los animales cazados como regalos por parte del novio.
También cazaban venados, aves, pecaríes, roedores y animales pequeños de forma individual y colectiva mediante el método de “arbustos de engaño» (Susnik, 2005, p. 158): utilizaban hojas para mimetizarse con el ambiente y métodos mágicos de atracción, tales como excrementos de aves, plumas y huesos de avestruz (usados como amuletos).
La luna era la protectora de la pesca; se le dedicaban recitaciones mágicas. Esta actividad económica se realizaba en riachos y lagunas chaqueñas, considerando las crecientes de los ríos.
Los maká tenían abundantes leyendas sobre seres acuáticos (pescadores, anacondas, avestruces de agua) y, entre sus métodos de pesca, utilizaban lanzas, arpones, flechas y redes; algunos de estos métodos indican la adopción de otros procedentes de distintas tribus (Susnik, 2005).
Los cultivos fueron introducidos por los chaqueños bajo la influencia de la cultura arawak. Los maká modernos no son reconocidos por la agricultura, actividad que arroja resultados desfavorables (Susnik, 2005).
Un estudio realizado entre 1979 y 1980 sobre la ecología cultural analizó los recursos naturales disponibles en el hábitat de los maká, es decir, en la colonia de Fray Bartolomé de las Casas. Se destacó la gran diferencia en la forma de vida de los maká entre 1939 y 1979, puesto que las viviendas de entonces se encontraban en buenas condiciones; sin embargo, había un alto porcentaje de tuberculosis y gastroenteritis debido a la contaminación del agua de consumo, las viviendas precarias y la escasa atención sanitaria (Mereles et al., 1980).
Aproximadamente 50 años después de los primeros contactos, en dicho hábitat o colonia ya no abundaba la vegetación leñosa arbórea. Solo quedaban arbustos y hierbas, lo que provocó cambios en el régimen alimenticio, pues la fauna y las especies vegetales ya no estaban disponibles.
El mismo estudio afirma que entre los años 1979 y 1980 la colonia de Fray Bartolomé de las Casas:
Vive del turismo; toda persona ajena a él debe abonar una suma determinada en guaraníes para acceder. La administración está a cargo de un cacique o del jefe del clan. La mayoría confecciona tejidos de artesanía, mercando los mismos en la Capital, y otros se han integrado a la población paraguaya, trabajando como peones en las estancias del Chaco. (Mereles et al., 1980, p. 14)
Mereles (1980) destacó que los maká no se dieron cuenta del cambio en su oficio milenario. Pasaron de cazadores a una actividad más sedentaria debido al contexto en el que tuvieron que vivir. Esto los llevó a la lucha por la vida (la supervivencia). Al abandonar sus antiguas creencias y tradiciones, ricas en moral y buenas costumbres, estas han sido reemplazadas por vicios adquiridos durante el contacto con los “blancos” paraguayos (shonte). Esto los ha convertido en presa de nuevas enfermedades, por lo que se cuestiona si el cambio de hábitat fue realmente un acierto.
GÉNERO9
Históricamente, la situación de las indígenas ha sido compleja debido a la discriminación por motivos de género, etnia y condición socioeconómica. La subordinación de las mujeres no ha desaparecido; más bien, ha ido cambiando, como se ilustra en el cuadro n.º 3 (Soto Badaui, 2014) (Tabla 3).
Tabla 3. Formas de subordinación de las mujeres indígenas.
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Ayer |
Hoy |
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1. Saca de mujeres indígenas. |
1. Mujeres indígenas como trabajadoras sin salario en las estancias. |
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2. Intercambio de mujeres por instrumentos o animales. |
2. Mujeres indígenas sin acceso a derechos básicos. |
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3. Entrega de mujeres indígenas a colonizadores españoles para sellar alianzas políticas. |
3. Trata de niñas y adolescentes indígenas con fines de explotación sexual. |
Fuente. Extraído de Soto Badaui, 2014, p. 13.
Actualmente, para la comunidad maká, son una preocupación los peligros de la sociedad envolvente, como la prostitución, la explotación sexual comercial infantil y el narcotráfico, que van permeando dentro de la sociedad maká, conforme lo han manifestado docentes y directivos de la escuela-colegio maká de Mariano Roque Alonso:
“Algunas jóvenes han dejado de asistir al colegio maká debido al acecho de camioneros paraguayos que las interceptan y acosan en el trayecto hacia la comunidad maká de Mariano Roque Alonso”10.
Estas palabras evidencian una realidad que duele. Las mujeres y niñas maká padecen una violencia estructural en la sociedad paraguaya, que se manifiesta en presiones externas constantes que vulneran sus derechos y su dignidad.
Aunque varones y mujeres asisten a la escuela y al colegio maká, el absentismo y la deserción educativa persisten como problemas recurrentes.
Se han observado defensas de proyectos de tercer curso (Bachillerato Científico en Letras y Artes) en el Centro Cultural Maká de Mariano Roque Alonso, donde la llegada tardía de las jóvenes se debe al tiempo invertido en sus viajes de vuelta tras la comercialización de sus producciones11.
Vale considerar que los roles asumidos por las jóvenes y su incursión temprana en la economía de subsistencia requieren un proceso de educación intercultural que reconozca y se adecúe a sus necesidades e identidad cultural.
En el ámbito político, ante la muerte del líder de las comunidades maká, Andrés Chemei, asumieron el liderazgo su secretario, Mateo Martínez, y la lideresa Gloria Elizache, viuda de Chemei (Costa Torres, 2025).
La lideresa de 68 años expresó: “Me siento muy bien, muy animada porque toda la comunidad me muestra su respeto; eso me da mucha fuerza para hacer mi trabajo”. Este hecho demuestra el respeto y la confianza de los maká hacia las mujeres y marca un hito en la historia de nuestro país (AP Archive, 2019).
En el ámbito económico, el papel de las mujeres en la artesanía es primordial y constituye una adaptación a la vida urbana, dejando de lado las actividades ancestrales basadas en la caza y la pesca. “Algunos hombres también contribuyen en ello, pero por lo general son vendedores o sirven de compañía a las mujeres en los espacios de venta; están allí como guardianes atentos y sólo intervienen cuando existe mayor concurrencia” (Cantero, 2016, pp. 40-41).
Se ha observado a las artesanas maká en diversos centros urbanos de comercialización, como la Terminal de Ómnibus de Asunción, la zona céntrica de la ciudad de Asunción, el Jardín Botánico de Asunción y el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi de Asunción.
En el aeropuerto de Asunción, es frecuente la venta de artesanías maká que en su mayoría son elaboradas por miembros de la familia, según el artesano Ceferino12, quien explicó que sus hijas fabrican las pulseras y collares de lentejas, diseccionadas especialmente por las mujeres. La abuela y la esposa de Ceferino elaboran carteras de semillas. Antes utilizaban hilos de caraguatá; ahora los maká emplean hilos de macramé y van incorporando nuevos estilos a su artesanía. Se organizan de la siguiente manera: los lunes, miércoles y viernes van los varones; las mujeres van los martes, jueves, sábados y domingos. Por lo general, los varones se quedan a la noche.
La situación de las mujeres maká demuestra avances en lo político, pues han adquirido una figura de liderazgo, han protagonizado en el ámbito económico como artesanas y han asumido el rol de transmisoras culturales en el proceso de adaptación a la vida urbana. Sin embargo, se requiere una visión crítica ante las nuevas formas de exclusión que surgen y las desigualdades estructurales que persisten.
COSMOVISIÓN MAKÁ
En toda cultura, la cosmovisión es la concepción que se tiene del mundo. Es decir, se trata de cómo los integrantes de una cultura ven todo lo que existe: su “visión” del mundo (Chase Sardi, 1970).
Los maká se clasifican como pámpidos. Son los indígenas de mayor estatura del Chaco. Tienen un cuerpo delgado, una cara larga, una cabeza alta y una piel de tono bronce oscuro. Tanto la estampa como el porte son excepcionalmente elegantes (Chase Sardi, 1970).
El propio Chase Sardi (1970), en su artículo “Cosmovisión maká”, se refiere especialmente a la figura del chamán y a la concepción del día, del mundo y del cosmos. Estas realidades se describen a continuación13:
El chamán o “weihetaj” es el custodio de las tradiciones; los espíritus lo ayudan a adivinar el futuro; devuelve la salud y la vida mediante la expulsión de los espíritus malignos; conduce a las almas de los muertos a su morada definitiva; y ayuda a comprender el universo de los maká.
La Tierra (Shejé) es la base del día-mundo (Neihu) sobre la que habitan los maká. Este espacio lo comparten con otras parcialidades (sean amigas o enemigas), así como con criollos argentinos y paraguayos (Chase Sardi, 1970).
El Sol (Junú) es un chamán antiguo y poderoso, convertido en fuego vivo, que se encuentra en las alturas. A él, los maká le ruegan fuerza y valor. Su hermana, la Luna (Juel), fue visitada por los maká en tiempos míticos. Se acercaron a ella, junto con los animales, gracias a un árbol de gran altura cuyas ramas se extendían hacia su ubicación. Juel era dueña de extensos territorios de caza y, ante el peligro que representaban sus riquezas, cortó el árbol con su hacha (Chase Sardi, 1970).
También Chase Sardi (1970) alude a la Vía Láctea: para los maká, es el camino de los seres míticos que alguna vez habitaron con el hombre. Estrellas, aerolitos y bólidos son seres que alguna vez convivieron con los hombres, cargados de sobrenaturalidad, espíritus y fuerzas mágicas.
El cosmos, cielo o firmamento (Wa’as) tiene la forma de una bóveda celeste, siendo esta la parte inferior de un mundo superpuesto (Pak jap’nelhú). Al otro mundo solo pueden acceder los chamanes. Ese mundo superpuesto descansa sobre dos pilares (Lhetuk) y alberga Junatalhey, el país de pájaros míticos. Estos son dueños de la lluvia, las nubes, el viento y las tormentas; producen truenos, relámpagos y rayos (Chase Sardi, 1970, p. 242).
En el mundo superpuesto también se encuentra Ininkap, el país de las almas de los muertos, paraíso donde se goza de abundante caza y de un ilimitado verano en el que los algarrobos florecen y fructifican permanentemente. En dicho mundo se está en una constante e infinita borrachera; las almas beben “niachik”; la chicha corre a raudales; bailan día y noche; y hacen el amor (Chase Sardi, 1970, p. 242).
Los maká tienen varias almas (witchik’alich) y al Ininkap solo llegan aquellas almas que poseen corazón espiritual, huevo, médula o meollo, ya que bajo la tierra el cuerpo perecedero se pudre y, con él, queda la sombra maligna que hace daño a los mortales y ronda por los alrededores de la tumba.
Siguiendo a Chase Sardi (1970), los siguientes supermundos se denominan Nelhuikaá y Pakjap Nelhiika. En este último se encuentran:
El Dios Padre o In tatá, en compañía del general Juan Belaieff, hijo de la Virgen María y hermano de Jesucristo, hoy, como lo repiten con íntima convicción, caciques y chamanes. In tatá no es considerado un hacedor del cosmos ni del hombre, sino tan solo el padre de la humanidad y dueño del universo (pp. 242–243).
Cabe destacar que en el patio central de la escuela y colegio maká de Mariano Roque Alonso se puede observar un mural de considerable tamaño en el que se representan el cosmos o cielo maká, los mundos superpuestos y el cielo donde están la Virgen María, Jesús y Juan Belaieff.
INFRAMUNDO
El inframundo es, para los maká, el mundo subterráneo (sheheikaá) donde moran hoy los espíritus nocivos (invometech), dirigidos por Tuhe, hombre que, obligado por los espíritus a ingerir tierra, murió y se convirtió en guía de estos (Gómez Perasso, 1970).
Chase Sardi (1970) agrega que, en ese inframundo, bajo los ríos, viven las mujeres de agua (njiweliheilheikii). Los hombres vivían en la tierra; pero, luego de un diluvio, quedaron rodeados de aguas. En principio, cazaban animales; no obstante, comenzaron a pescar ante la extinción inminente de estos. Asombrados, algunos hallaron mujeres en sus redes de pesca. Una vez formado un vínculo, una pareja hizo el amor. La mujer de la relación tenía en su organismo una piraña wahaj, que mutiló los genitales del hombre. Frente a esta situación, los hombres invitaron a las mujeres a bailar toda la noche y las mujeres perdieron las escamas en la arena de la plaza de ceremonias. Desde ese día, las mujeres fueron aptas para el amor.
TRADICIONES Y COSTUMBRES
Las tradiciones de los maká reúnen un conjunto de elementos mitológicos complejos y diversos, entre los que se menciona la influencia de otros grupos étnicos en su establecimiento histórico.
Entre los aportes mitológicos, se incluye al padre de los avestruces (de los huárpidos), a la mujer emplumada (de tribus del Chaco norte), al cacique guerrero acompañado del rito belicoso de la danza de la cabellera (de los enimagás), al espíritu de la muerte Tuxcehei (grupo chulupí-mataco), al hombre pescador (de tribus del Chaco dueñas del río Paraguay), al hijo del fuego (de tribus que habitaban los quebrachales) y al héroe con la flecha mágica de Tipa. Este último ha perdurado en el tiempo (Susnik, 2005).
La vestimenta nativa era sencilla y se diferenciaba según la ocasión: festiva, ritual o cotidiana. Tanto hombres como mujeres utilizaban “chiripa”, un tipo de pollera de cuero de venado y tejido. El pecho, el cuello y la frente se adornan con mostacillas; llevan tobilleras de plumas y lucen melenas largas (Susnik, 2005).
En cuanto a su módulo corporal, según Zanardini y Biedermann (2001), los maká fueron los últimos indígenas en utilizar bodoques auriculares de madera en las orejas, una costumbre que comenzaba a la temprana edad de 3 años y culminaba en la adultez con la dilatación suficiente del lóbulo. Según Susnik (2005), con esta práctica se obtenía protección contra los espíritus que debilitaban al hombre.
Susnik (2005) también señaló que las pinturas corporales eran más frecuentes en los varones, quienes preferían el rojo, mientras que las mujeres utilizaban el verde, especialmente en las festividades.
Más allá de la reconstrucción histórica de los elementos culturales, cabe indagar en la vigencia de dichas costumbres y tradiciones en la actualidad.
Cantero (2016) sostiene que muchos rituales fueron transformándose en presentaciones conmemorativas y bien guionadas. Se originaron danzas: de los hombres, de la elección de pareja y de las caderas cadenciosas. Los rituales se convierten en espectáculos y constituyen un intento genuino de conservar y perpetuar una herencia ancestral (Cantero, 2016).
Según los directores de la escuela-colegio maká, algunas tradiciones y costumbres persisten. En las defensas de proyectos de tercer curso del Bachillerato Científico en Letras, realizadas en el Centro Cultural Maká, se presentó a la comunidad educativa un audiovisual en el que se observan los festejos del Día de la Primavera y de la primera menstruación, el cumpleaños del líder comunitario, el proyecto Huerta desarrollado durante la pandemia, así como danzas ejecutadas por los estudiantes en la comunidad maká de Mariano Roque Alonso14.
CONCLUSIÓN
La revisión bibliográfica realizada permitió un acercamiento a la compleja y rica historia del pueblo indígena maká, uno de los pueblos que conforman el tejido pluricultural de la República del Paraguay. Resultan destacables la adaptación y la resistencia de este pueblo desde sus orígenes hasta su configuración actual como pueblo indígena en un contexto urbanizado.
Los maká (pertenecientes a la raza pámpida y a la familia lingüística mataco-mataguayo) han experimentado un largo proceso de desplazamientos provocado por migraciones de otras etnias y conflictos económicos, desde el siglo XVII hasta los siglos XX y XXI. El producto de estos procesos históricos fueron las comunidades maká urbanas en las ciudades de Mariano Roque Alonso, Villa Hayes, Ciudad del Este y Encarnación.
El contacto con la sociedad envolvente, en especial a través de la figura del general Belaieff, marcó un momento crucial al introducir profundos cambios en su cosmovisión, su organización social y su economía.
Desde los primeros contactos, el hábitat de los maká fue cambiando en cuanto al régimen alimenticio, ya que la fauna y las especies vegetales primigenias ya no estaban disponibles.
La principal actividad económica de los makás era la cacería (de valor económico, social, mitológico, moral y ceremonial), que fue reemplazada por la venta de artesanías, lo que alteró los roles de género y la relación con el entorno abandonado.
La artesanía, como principal medio de subsistencia, evidencia un proceso de adaptación forzada que, si bien ha permitido su supervivencia, ha implicado el abandono paulatino de prácticas ancestrales y la adopción de nuevos patrones culturales.
Tradicionalmente, los makás se organizaban en bandas cuyas prácticas se basaban en la exogamiay en sistemas de parentesco matrilocales. Esta forma de organización ha sufrido significativas transformaciones. Si bien la figura del cacique general como autoridad centralizada persiste, la del “shamán” como líder religioso visible ha desaparecido, mientras que el cristianismo fue mayoritariamente adoptado y reconfiguró sus creencias.
Sin embargo, la lengua maká ha permanecido y es hablada por más del 90 % de los miembros, motivo por el que constituye un pilar fundamental de la identidad cultural y una muestra notable de resistencia indígena a la aculturación.
En cuanto a la situación educativa del pueblo, se evidencian contradicciones entre el reconocimiento legal del derecho a la educación escolar indígena y la educación que en realidad se provee, la cual se caracteriza por su escasa pertinencia cultural, principalmente en el Tercer Ciclo y el Nivel Medio, niveles en que predominan las perspectivas monoculturales y asimétricas. El analfabetismo, la deserción escolar y el absentismo reflejan las barreras que impiden el acceso a una educación que respete y valore la identidad maká.
En materia de género, se constata un panorama complejo, pues persisten formas de violencia y subordinación contra las mujeres maká, aunque también emergen nuevos roles femeninos. En el ámbito económico, por ejemplo, están presentes el protagonismo y el liderazgo de la mujer a través de la producción y la enseñanza artesanales. En un contexto histórico marcado por la exclusión, la presencia de las mujeres en los espacios políticos, así como su papel esencial en la transmisión de la cultura, constituyen importantes avances.
Finalmente, la cosmovisión maká (que incluye una concepción compleja de mundos superpuestos, almas y seres míticos) demuestra un singular talento para adaptarse de manera sincrética a otras culturas. La integración al panteón celestial de figuras como la del general Juan Belaieff es prueba de la adaptación creativa de los maká. A su vez, las tradiciones y los rituales maká, aunque convertidos en espectáculos conmemorativos, representan un esfuerzo genuino por preservar su memoria histórica y cultural frente a las presiones externas de una sociedad dominante (la paraguaya).
La historia del pueblo maká revela, en definitiva, la capacidad de una cultura para transformar sus formas de organización y su vida material sin perder aquello que la define: una lengua nativa que permanece viva y sostiene, como pilar, su identidad. Ni el desplazamiento de las tierras ancestrales, ni las transformaciones económicas, ni la presión constante de la sociedad dominante han logrado quebrar esa memoria histórica. Por ello, la sistematización y socialización de este trabajo en la escuela indígena maká, junto a los referentes de la comunidad, cobra un sentido esencial: heredar a las nuevas generaciones el conocimiento de su origen y la certeza de que su legado cultural sigue, hoy, plenamente vivo.
Notas
1 Por un lado, es una figura criticada en la literatura científica por fomentar la aculturación mediante el contacto con los “blancos” o paraguayos. Por otro lado, se dijo que “promovió acciones tendientes al logro de condiciones mínimas para la recuperación física de la mortandad” (Viera Arruda, 1999, como se citó en Herrero Galiano y Berná Serna, 2004).
2 Esto significa que la lengua maká se considera de alta vitalidad por su uso frecuente en la comunicación.
3 “A veces no hay una fecha exacta de cuándo surgieron las comunidades maká, porque muchas de ellas existían en la práctica mucho antes de que el Estado les otorgara el reconocimiento legal o el título de sus tierras” (Entrevista con el supervisor maká: 30 de marzo de 2026).
4 Entrevista realizada en noviembre de 2022 a directores de la escuela-colegio maká.
5 Bitácora, 2022.
6 La asamblea comunitaria indígena propone a la DGEEI el nombramiento de profesores indígenas y no indígenas con los siguientes requisitos: formación docente y especialización por área o título de grado.
7 Bitácora de la fase exploratoria (de diciembre de 2022 a enero de 2023).
8 Se consultó al director del Tercer Ciclo sobre la posibilidad de recorrer la comunidad de Mariano Roque Alonso y otros lugares importantes para los maká, pero esto no se ha concretado.
9 Esta sección fue elaborada, principalmente, con base en fuentes secundarias y notas de campo, debido a las dificultades para concretar encuentros con referentes mujeres de la comunidad maká.
10 Entrevista a directores de la Escuela-Colegio maká de Mariano Roque Alonso (noviembre, 2022).
11 Bitácora del 18 de noviembre 2022 (8:30 h).
12 Bitácora: Entrevista exploratoria a artesanas y comerciantes maká (enero, 2023).
13 Se incluye en el trabajo una síntesis de los elementos de la cosmovisión maká, basada en Chase Sardi (1970). Vale recalcar que la escuela-colegio maká cuenta con un mural en el que se observan los elementos mencionados.
14 Bitácora: Entrevista a directores (diciembre, 2022).
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Información sobre la Autora
Ada Cristina Matto Ríos. Doctora en Educación (INAES), Docente investigador, Editora de la Revista Académica y Pedagógica del INAES. Docente de grado y posgrado en Universidades públicas y privadas. Líneas de investigación: Educación para la paz desarrollo sostenible. Email: adachristinamatto@gmail.com
Declaración de revisión por pares
Este artículo fue evaluado mediante un proceso de revisión por pares anónimos, conforme al procedimiento de transparencia editorial de la revista. Las observaciones y sugerencias de los revisores fueron consideradas por la autora hasta alcanzar la versión final publicada, garantizando la integridad científica del trabajo y la confidencialidad de los evaluadores.
Conflicto de Interés
La autora declara no poseer conflictos de intereses.
Fuente de Financiamiento
Sin financiación.
Declaración de Preprints
Este manuscrito no ha sido publicado previamente como preprint en ningún repositorio.
Disponibilidad de Datos
Los conjuntos de datos generados y/o analizados durante el estudio están disponibles previa solicitud a la autora correspondiente. Email: adachristinamatto@gmail.com
CITA
Matto Ríos, A. C. (2026). Características sociohistóricas del pueblo indígena maká. Kera yvoty: reflexiones sobre la cuestión social, 11, e6537. https://doi.org/10.54549/ky.2026.11.e6537