Frustrados pero adaptados: estrategias de estabilización social y económica de españoles, criollos e indígenas en el Paraguay colonial
Frustrated but adapted: strategies for social and economic stabilization among spaniards, creoles, and indigenous peoples in colonial Paraguay
1 Investigador Independiente, Paraguay.
Correspondencia: fabricio.vazquez@gmail.com
resumen
Este estudio tiene por objeto explorar el surgimiento y funcionamiento de una sociedad mestiza entre españoles, indígenas y criollos en un marco de frustraciones múltiples. Apoyado en una serie de referencias históricas, así como una lectura geográfica y social, se reinterpretan ciertos eventos históricos a la luz de los proyectos de cada uno de los grupos sociales que intervinieron en la construcción inercial de Asunción primero y luego de la Provincia del Paraguay. A partir de estas premisas se identificaron y caracterizaron tres frustraciones principales, dos sufridas por los españoles y una por los indígenas. Finalmente, se explican las estrategias de resolución y gestión de la sensación de fracaso, en un marco geográfico caracterizado por el aislamiento y la muy débil conexión con el resto del mundo.
Palabras clave: sociedad frustrada, Paraguay colonial, aislamiento geográfico.
abstract
This study aims to explore the emergence and functioning of a mestizo society among Spaniards, indigenous peoples, and Creoles in a context of multiple frustrations. Based on a series of historical references, as well as a geographical and social reading, certain historical events are reinterpreted considering the projects of each of the social groups that participated in the inertial construction of Asunción first and then of the Province of Paraguay. Based on these premises, three main frustrations were identified and characterized, two suffered by the Spanish and one by the indigenous peoples. Finally, the strategies for resolving and managing the feeling of failure are explained, in a geographical context characterized by isolation and very weak connections with the rest of the world.
Keywords: frustrated society, colonial Paraguay, geographic isolation.
introducción
Este trabajo tiene por objeto explorar el contexto del surgimiento del sentimiento de frustración y, en cierta forma, también la de una sociedad frustrada en el Paraguay colonial e independiente. Se analiza especialmente el contexto de la construcción del nuevo proyecto territorial basado no ya en la conquista ni en el acceso a El Dorado, sino a la colonización y la agricultura posterior resultante del fracaso de la búsqueda y acceso a los metales preciosos. La falta de refuerzo poblacional de la metrópoli hizo que se afirmara el sentimiento, si no de frustración, al menos los de inacción y desestimulo para generar crecimiento económico.
Se argumenta que la gestación lenta de una sociedad española frustrada, así como también la indígena, la criolla y la independiente, se trasladó a toda la sociedad, con refuerzos sustantivos que se atribuyen al distanciamiento de los polos comerciales y políticos y, especialmente, a la localización geográfica periférica.
La sensación de frustración terminaría muy tarde, ya casi en el periodo independiente cuando ante la inexistencia de metales preciosos, las autoridades de la Provincia tuvieron que explorar otras fuentes de riqueza, basadas en las actividades agrícolas, pecuarias y forestales. Pero incluso aquí, se explora hasta qué punto la frustración desaparece, disminuye o toma otra naturaleza, e incluso se profundiza con los efectos devastadores de la guerra contra la Triple Alianza (1864-1870).
A partir de diversas fuentes bibliográficas se realizarán las interpretaciones sobre el fenómeno sociológico e incluso psicológico de los primeros colonizadores que debieron aceptar y adaptarse a un contexto que no aparecía en el presupuesto inicial de la conquista de riquezas: la agricultura en un confín lejano al terruño de origen.
La aventura de colonizar regiones extensas y mal conocidas
El origen primigenio de las exploraciones que luego dieron lugar al fuerte de Asunción y su poblamiento es el viaje exploratorio de Alejo García desde la isla de Santa Catalina hasta la región andina de donde pudo constatar los discursos de riqueza de metales que ya señalaban los guaraníes que había conocido a orillas del Océano Atlántico entre 1521 y 1525. A partir de los relatos y especialmente de las muestras de plata de los compañeros de García se desató lo que Durán Estragó (2010) denomina “fiebre del oro”. Nótese que el nombre genérico de los hoy ríos Paraná y también Paraguay parece bastante funcional a la lógica de ese momento: llegar a las regiones que disponían metales preciados, esencialmente plata. De esta forma el río “de la Plata” ya contiene la idea de vía útil, camino y de estrategia futura. Como si el espacio anterior a “la Plata” no tuviese mayor relevancia que su mero sustrato físico.
La llegada de los primeros españoles y la instalación del fuerte de Asunción en 1537 fue, como coinciden varios autores, parte de una estrategia espacio temporal y logística que se enmarcaba en otra de mayor alcance y envergadura: la búsqueda de El Dorado, donde se situaban el oro y la plata en la región andina. Como coinciden la mayoría de los estudiosos, Asunción era solo una etapa para estos exploradores que, recién al llegar al Perú, se convertirían en Conquistadores. El establecimiento del fuerte de Asunción fue una decisión coyuntural desprovista de algún proyecto definido de poblamiento.
Como indica Susnik (1982), la disponibilidad de alimentos, específicamente cultivos de maíz observables desde las embarcaciones fluviales, identificada por los españoles en Asunción, fue el factor clave para que estos desembarquen y aseguren provisiones para continuar las expediciones hacia el norte. Desde esta perspectiva, el hambre y la necesidad de aprovisionamiento, luego de las fuertes presiones indígenas que dificultaron en extremo el establecimiento en Buenos Aires, fueron las razones principales para el establecimiento de Asunción como espacio-etapa. La fundación del fuerte de Asunción fue ideada solo como una escala hacia el norte, pero el desarrollo de los acontecimientos terminó por enraizar el novel y temporal poblamiento.
Por otra parte, la llegada de Pizarro al Perú en 1532, su acceso al oro y la plata y especialmente la salida de este por la vía norte, por el istmo de Panamá antes de su embarque definitivo a la metrópoli, tuvo como consecuencia que la región del Rio de la Plata, y especialmente Asunción, distanciada y sin una participación significativa, salvo el contrabando, del negocio del oro y la plata.
Las noticias sobre estos descubrimientos no llegaron muy rápidamente a Asunción, razón para creer que los españoles del Rio de la Plata mantenían la esperanza de seguir camino hacia el norte. Diez años más tarde, en 1547, los conquistadores españoles de Asunción se enteran de que el oro y la plata del Perú no pasaría por aquella región, ni que ellos accederían a estas riquezas.
En la misma línea, Duran Estragó (2010) señala que “La colonización del Paraguay fue, a partir de 1537 y en cierta forma, accidente histórico, producto del fracaso de un esfuerzo por conquistar el Imperio Inca a través del Rio de la Plata, es decir, por este” (p. 63). Esta misma autora recuerda que la fiebre del oro desatada entre los españoles luego de la información obtenida de los indígenas generó un entusiasmo particular tal que el adelantado Pedro de Mendoza organizó y financió en parte la expedición al Rio de la Plata en 1936. Según esta historiadora, “Mendoza no trajo consigo agricultores sino soldados, que consideraban el trabajo manual indigno” (p. 64).
Por su parte, Laterza (2017) agrega una descripción social de los orígenes de los conquistadores españoles: “Ciertamente no eran burgueses los que vinieron, sino gente del medioevo, criados en pequeñas villas rurales. Entre ellos, numerosos hidalgos, nobles que quedaban sin señorío por causa de la restricción del mayorazgo, personas que no estaban dispuestas a enriquecerse de ninguna otra manera que no fuera con metales preciosos, pedrería, especias o cualesquiera otros bienes que solamente hubiera que recogerlos o hacer producir a los nativos, y por supuesto, que fuesen valiosos para venderlos en Europa”. Con estos antecedentes gana coherencia la línea interpretativa de que los conquistadores experimentaron una frustración significativa al verse privados de una riqueza directa, fácil y, especialmente, de un retorno triunfal a España.
Garavaglia (1983) también coincide con los demás autores que indican que el cierre de la vía de acceso al Perú por el sistema de ríos Paraná-Paraguay “pesará largamente sobre el destino del Paraguay”. Puede apreciarse la gravedad de la situación, especialmente el efecto residual del efecto callejón (sin salida).
Este autor señala también que “Los hombres de la época vivieron y sintieron el problema: la ciudad [Asunción] está “…a trasmano…” y cuando comienza el ciclo rutilante de la amalgama potosina, la capital de las provincias rioplatenses resultará totalmente excéntrica al eje vertebrador del espacio peruano….Asunción no podrá ser ni desagua o boca de entrada , como lo es Buenos Aires, ni posta en el camino hacia los ricos mercados altoperuanos como son Santiago, Córdoba, Esteco y el resto de las humildes villas del interior mediterráneo”. Nótese en esta cita de Garavaglia el uso de expresiones que se asocian a la experiencia subjetiva personal pero también grupal, utilizando los verbos “vivir” y sobre todo “sentir” el problema. En efecto, no se trataba de resolver una cuestión secundaria o trivial, sino de las vivencias personales de los actores.
Aquí se aprecian ya algunos elementos primarios que configurarán no solo la frustración de la inexistencia de minas de metales preciosos, sino también sobre las nuevas actividades que tendrán que desarrollar, especialmente la agricultura. Igualmente, se aprecia en varios historiadores la noción de fracaso de estos conquistadores por no llegar a las metas originalmente establecidas.
El desconocimiento del terreno, los diferentes ecosistemas, la lentitud de los medios de locomoción y la baja tecnología disponible, hicieron que la llegada a las regiones con metales fuese lenta, complicada, cara y sobre todo extenuante para los españoles desde el Río de la Plata. Como bien indica Cardozo (1996), las grandes distancias que separaban la entrada al Río de la Plata hasta la zona andina eran considerable, así como los grupos de indígenas no siempre amigables que poblaban y se movían por las distintas regiones. Los ríos caudalosos eran factores de retraso en el avance, así como las áreas semi desérticas, como el Chaco, que no favorecían una mayor velocidad en los desplazamientos.
Desde la fachada atlántica de penetración y poblamiento, Asunción y Santa Cruz de la Sierra, fundada en 1561, fueron las ciudades situadas en el espacio interior del continente. Sin embargo, Asunción, al situarse a orillas del río Paraguay tuvo una mayor preponderancia en esa región. Los demás poblados, con Buenos Aires, Tucumán y Santa Fe, entre otros, se articularon entre sí de forma mucho más dinámica y orgánica, siendo favorecidas por la actividad comercial de Buenos Aires.
Probablemente el único momento de atracción de iniciativas hacia Asunción y la región que actualmente ocupa Paraguay fue en 1564 cuando el gobernador Francisco Ortiz de Vergara y comitiva emprendieron el viaje desde Asunción al Perú, con la intensión de convencer a los oidores de Charcas de la existencia de metales preciosos en el Guairá, previa observación de una muestra de algunas piedras con brillo que sugerirían la existencia de nuevas minas de algún metal precioso.
Esta iniciativa fue un claro fracaso por mantener el ideal de El Dorado fue una nueva frustración para la naciente sociedad española y criolla de Asunción, pero en cierta forma la identificación de potencialidad agrícola suplió el fracaso de enriquecimiento directo.
Souchaud (2007), en la misma línea que los demás autores, explica el potencial no realizado por el emergente poblamiento de la Asunción que, aunque se sitúe a medio camino entre el acceso al Río de la Plata y los Andes, no pudo nunca capitalizar este espacio-etapa debido no solo a las grandes distancies, especialmente el Chaco, sino también a la resistencia ofrecida por los distintos grupos indígenas. Este autor señala la existencia de una “sociedad frustrada”. Si bien su análisis es general al periodo colonial, sugiere que la frustración era compartida por todos los actores de la sociedad: españoles, criollos, mestizos e indígenas.
Frustraciones múltiples
El concepto de frustración es recurrente en algunos trabajos sobre la historia y geografía del Paraguay colonial. Vives Azancot (1980) insiste en la “…frustración como circunstancia capital de la historia de la región asunceña es necesario, una vez puesta en relieve, profundizar las consecuencias de esa decepción. Antes que una categoría mental adscrita a los paraguayos-cuya demostración sería harto farragosa y a la postre siempre incompleta- la frustración se manifiesta en resultados económicos y sociales, dentro del grupo descubridor-pacificador-colonizador. Precisamente en esas tres funciones consecutivas puede localizarse una primera vía de aproximación, para entender de qué manera el desencanto otorga un carácter peculiar a los primeros españoles en tierras de Paraguay”.
Otro estudioso, Pastore (1972), también se refiere al fracaso de la conquista en Asunción. “En su última expedición al Perú, en 1549, Irala confirmó el descubrimiento y la conquista de la nación del Rey Blanco, y retornó a la bahía de Asunción, desandando lo andado, para colonizar el Paraguay repartiendo sus indios y sus tierras. La iniciación de la colonización del Paraguay fue así el resultado del fracaso de una empresa y el fruto de un desengaño. Los españoles retornaron a la naciente ciudad de Asunción para lamentar sus desdichas y para enterrar allí sus vidas frustradas”.
De esta forma, se inicia el periodo de aislamiento geográfico en cuyo lapso se consolidarán las prácticas que pensaron habrían de ser pasajeras. Rivarola (1986) señala que “Años pasaron sin una noticia, sin un socorro, sin un solo barco de España […] cerca de una década de absoluta incomunicación con España […] Tan bajo cayó el prestigio del Paraguay, sin minas de plata y oro, que el clérigo Martín González dudaba que se hallaran soldados y gente para próximas expediciones desde España, por ‘la mala fama que ha cobrado aquella tierra, que en mentándola, escupen’”.
Para la Real Academia Española, la frustración es el sentimiento de insatisfacción o fracaso. El diccionario etimológico de Corominas (1991) indica que la palabra frustrar es “hacer fracasar”, con una fecha de entrada al léxico del idioma en 1438. El verbo frustrar proviene del latín frustrari que incluye la connotación de engañar, hacer inútil, frustrar. La misma fuente documental, indica que el verbo fracasar, incorporado en 1588, significa frustrarse, tener resultado adverso. Otros significados son destrozar, hacer trizas y naufragar (una embarcación).
El concepto de frustración se suele asociar más a la psicología social y a la sociología. De allí, se prestan algunas aproximaciones teóricas como la del Diccionario de Sociología de Greco (2008), quien señala que la frustración es un sentimiento de inseguridad o descontento manifestado por los problemas sin resolver o deseos y necesidades insatisfechas.
Igualmente, puede citarse el concepto de anomia de Durkheim, entendido como el estado de desregulación social (incapacidad de la sociedad en la regulación del comportamiento) debido a la ocurrencia de cambios sociales y económicos acelerados. Una de las consecuencias de este fenómeno es el debilitamiento del marco social colectivo, donde los miembros de la comunidad pierden sus referencias, lo que genera una gama de conductas desviadas que pueden ir desde la frustración hasta el suicidio (Durkheim,1998).
Desde la psicología, el énfasis ha sido sobre la frustración experimentada por individuos y, en menor medida por miembros de una comunidad. Amstel ha realizado múltiples estudios, incluso con animales, para desentrañar el sistema de recompensas y gestión de la frustración por parte de diferentes especies. En humanos, los ensayos no son conclusivos, pero sobresalen en la violencia como principal respuesta a la frustración (Mustaca, 2017).
Desafortunadamente es imposible, por ser extremadamente escasos los datos e informaciones, explorar los efectos psicológicos individuales y colectivos de la frustración y el fracaso tanto en los españoles como en los indígenas. Se estima, sin embargo, que la desestructuración de los proyectos de ambos grupos no habrá sido menor, especialmente en las primeras décadas posteriores a la instalación del fuerte de Asunción.
Los dos conceptos claves y recurrentes de los historiadores para referirse al origen del primer asentamiento del Paraguay actual, fracaso y frustración, tienen además de directas connotaciones económicas, otras psicológicas, pudiendo ser estas subjetivas y difícilmente extrapolables. Sin embargo, debe tenerse en claro la intensidad de la frustración, o su sensación, así como las respuestas y estrategias implementadas por los actores para la gestión del fracaso. Este análisis es central para esta propuesta de comprensión como se configuró el pensamiento social en torno a las ideas de progreso, avance, desarrollo y riqueza, en los siglos posteriores.
Sin minas de oro y plata la agricultura se convirtió en la actividad económica que reemplazó a los proyectos inalcanzados de riqueza rápida. La transición de conquistadores de riquezas a agricultores no debió ser fácil, más a aun sin conocer ni valorar estas labores. A diferencia del oro y la plata que generan riquezas de forma casi instantánea, la agricultura requería múltiples tareas, combinadas con buen clima para obtener productos que se destinaban casi totalmente al autoconsumo y alguna que otra sobre producción marginal lograba comencializarse.
Los discursos sobre el agro del mundo y la fertilidad de los suelos fueron una suerte de bálsamo a la frustración, a la que debe agregarse la disponibilidad de mano de obra indígena a bajo costo por el esquema de las encomiendas.
Resulta particular el hecho de que todavía después de Irala persiste el optimismo de los españoles en Asunción. Martín de Orué, uno de los capitanes venidos con Cabeza de Vaca que permanecieron en Asunción, celebra la abundancia del lugar: “maíz, frijoles, cebada, trigo, habas, calabazas, melones, mandulgues (sic), uvas, higos, granadas, algodón, batata, mandioca, caña de azúcar. Había también salitre que basta para hacer pólvora, desde muy cerca de la ciudad comenzaban los mayores y más hermosos pastos y aguadas del mundo y tierras de labor, y el ganado crecía tanto que era menester alejarlos del pueblo porque van en crecimiento Dios mediante” (Rivarola Paoli, 1986). A pesar de esta abundancia, la misma no logró traducirse en crecimiento, pero bastó para asegurar y afirmar las condiciones de subsistencia.
Prieto (1988) señala que “El desvanecimiento de la quimera del oro marcó el género de vida, el papel de la colectividad en la economía futura del Río de la Plata y señaló su destino agrícola -ganadero”. Sin embargo, se agrega que, para los tres grupos, españoles, criollos e indígenas, el destino agrícola ganadero no fue el deseado sino el impuesto por la coyuntura local y regional.
A pesar de las condiciones favorables para el poblamiento como el clima benévolo, la tierra fértil, la riqueza de los bosques, también, como lo señala Cardozo (1996), existían aspectos que no equilibraban las bondades de la comarca: “arrinconamiento en el lugar más oculto del continente, la lejanía al mar, el aislamiento y la soledad, la falta de metales, el tórrido calor, la bravura de la selva, la inmensidad de los ámbitos, la vecindad del Chaco barbare e indomable, las sequías y las inundaciones”.
Vives Azancot (1979) insiste en que la conversión de descubridores y conquistadores a colonos es la primera frustración en la cual se va a desarrollar la historia de esta región. El peso social, cultural y mental de este evento parece de relevancia a los ojos de Vives Azancot, quien incluso señala que “El comportamiento de los paraguayos —en lo personal como a nivel de sociedad— lleva a constatar sucesivamente que no estuvo en sus ánimos la vocación de colonos en ningún momento, siquiera como actitud resignada. Antes bien el lento proceso de desengaño —pues a fines del XVIII sigue pensando en el camino a Perú por el Chaco, con un optimismo pasmoso— lleva al conquistador a refugiarse en su punto de partida castellano, proponiéndose ser “vecino” antes que “pequeño productor autónomo”.
La cita anterior de Vives Azancot (1979) parece extremadamente dura y concluyente con respecto al sentir social de la conversión incomoda, no deseada pero realista a la agricultura, especialmente si la hacen otros, es decir los indígenas.
Las tres frustraciones
La primera frustración es la pérdida, tardíamente asumida, del ideal del oro y la plata por parte de los españoles. La segunda, la de convertirse, a la fuerza, pero asistidos por los indígenas, de conquistadores en agricultores. En este sentido, se aprecia que los valores y representaciones sociales de los españoles de Asunción con respecto a la vida rural no son positivos y provienen de otra matriz económica y cultural, la de las regiones españolas de origen, aunque, como indica Susnik (2016) algunos conquistadores venían a América con el ideal de disponer de parcelas de tierra propia. Entonces, cabe plantearse ¿cómo ha afectado la siquis de los conquistadores españoles anclados en Asunción el hecho de no acceder a la riqueza? ¿De qué forma asimilaron el fracaso y posterior adecuación y sujeción a la vida agrícola de subsistencia?
Estas preguntas no tienen respuestas inequívocas ni cerradas, solo se pueden bosquejar hipótesis abiertas. Sin embargo, permiten estimar el grado de profundidad de la territorialización de Asunción primero y luego de su comarca. Sin embargo, debe agregarse otra frustración mayor al escenario colonial, la de los grupos indígenas que establecieron lazos familiares, sociales, políticos y económicos con los españoles.
Si las expectativas de los indígenas era conformar una alianza social con los españoles, quienes aportarían una defensa más sólida ante los recurrentes ataques de los indígenas chaqueños, esta no se cumplió. Bajo el esquema indígena de la reciprocidad, la alianza debía asegurar beneficios para ambos grupos. Sin embargo, muy rápidamente los españoles imponen un modelo de relacionamiento basado en la superioridad tecnológica de las armas y rompen el contrato inicial. Es de suponer entonces el surgimiento de la tercera frustración, la de los indígenas. Esto es la modificación abrupta y significativa de sus pautas económicas, sociales y luego también religiosas y culturales de los indígenas, por la irrupción e implantación de nuevas reglas y rutinas.
Pottthas (1986) subraya que “A penas después de dos años [de la fundación de Asunción] surgió el disgusto de los hombres guaraníes por el modo en que se habían desarrollado las relaciones con los españoles. Ya no se sentían tratados como tovaya, parientes, sino como tapi’is, personas de estatus inferior”. Este disgusto puede ser leído como el fracaso de los indígenas con respecto al acuerdo con los españoles.
Las frustraciones descritas no han sido suficientemente extremas en intensidad como para que operen y exijan cambios drásticos, aunque en el caso de los indígenas deberían contar las revueltas que no prosperaron. La resiliencia de los actores, que lograron sobreponerse y gestionar el fracaso, con múltiples estrategias, permitió encontrar un relativo equilibrio de poder, lo que les permitió que estos puedan rediseñar sus formas de vida y adecuarse a los nuevos contextos, bajo la premisa de la subsistencia que, en definitiva, era el estado económico que primaba entre los indígenas guaraníes. Esta ha sido la estrategia principal de estabilización social y económica del Paraguay colonial: la aceptación de los nuevos esquemas restrictivos y la búsqueda de estabilidad facilitada y favorecida por el contexto ambiental, entendido como la disponibilidad de alimentos sin mayores esfuerzos y el bajo nivel de amenazas externas.
¿En qué medida estas frustraciones han sido solo eventos aislados y sin mayores consecuencias o, por el contrario, ¿cuán profundamente han impregnado a la sociedad colonial? La respuesta de Vivez Azancot (1979) es contundente “La falta de conformismo pues, no se orienta hacia adelante en la búsqueda de las mejores condiciones para explotar la tierra, sino que se alimenta de la negativa a aceptar el destino que desde los primeros años les corresponde. Es una constante en la historia paraguaya”.
Además, deben agregarse nuevos elementos que profundizarían aún más la frustración y la sensación de aislamiento, pequeñez y perdida de relevancia política y económica de Asunción. Tal como señala Telesca (2010) la división de la provincia a inicios del siglo XVII significó principalmente la pérdida de extensos territorios, que eran mal conocidos y todavía menos controlados. ¿Pueden estas desmembraciones territoriales ser consideradas como nuevas “heridas” a la sensación de frustración de la sociedad colonial asuncena? ¿Es la “melancolía del mar” como señala Cardozo otra herida atribuida a la supuesta quita del litoral marítimo? ¿O genera y refuerza esta melancolía el aislacionismo crónico y geográfico primero y cultural después? ¿O quizás es la “frustración por el síndrome de las grandes distancias”?
Al muy bajo dinamismo de la economía habría que agregar la quietud geográfica como otro factor y a la vez consecuencia, de la frustración colonial. La detención de las olas, tanto lejanas como cercanas de fundación de poblados. La decisión de mantenerse en límites geográficos restringidos era también el resultado de las presiones portuguesas e indígenas en el norte, mientras que el Chaco seguía siendo una frontera peligrosa y donde las escasas incursiones no habían tenido éxito.
Hacia el este, el hoy denominado Bosque Atlántico del Alto Paraná fungía de cortina y frontera ecológica entre los bosques bajos del oriente, hacia el río Paraguay y los bosques altos y húmedos del Este. Penetrar, conquistar, poblar y defender estos espacios limítrofes con las pretensiones portuguesas nunca fue fácil, barato ni atractivo, requiriendo casi siempre una dosis extra de coraje, valentía, empeño y espíritu emprendedor. El poblamiento consolidado en Asunción proveía todo lo necesario para una vida precaria pero tranquila, sin mayores intensiones de extender el espacio controlado que suponía internarse en bosques poblados por indígenas monteses.
Por el lado demográfico tampoco existieron presiones sustantivas que llevasen a expandir superficies de cultivo o incrementar la extracción de ganado cimarrón que se había extendido por la comarca. Así, sin necesidades alimentarias ni demás incitaciones a modificar el patrón socioeconómico y espacial, el orden territorial subsistencial ganó estabilidad, pero perdió dinamismo y movilidad. Las frustraciones funcionaron aquí como un freno tácito e invisible a la expansión territorial, ante la incapacidad de administrar y capitalizar las tierras fértiles que aseguraron los rubros que mantenían mínimamente un nivel de intercambio con la yerba mate y el tabaco, pero no fueron suficientes para generar acumulación de riqueza significativa.
Así, en términos geográficos, la frustración, y sus consecuencias económicas, sociales y políticas, hicieron que la población se localice en contados puntos, casi siempre cerca de Asunción, formando su comarca o área circundante. En efecto, la frustración no puede ser la única explicación a la escasa movilidad y capacidad fundacional del Paraguay colonial. A la ecuación deben agregarse la ausencia o escases de incentivos económicos.
La cuestión política y la administración de los recursos supusieron nuevas frustraciones. Además de las desmembraciones territoriales de la Provincia, debe sumarse la irrupción de Buenos Aires, Tucumán y Santa Fe como centros políticos y económicos que crecieron con mayor rapidez. Por su parte, Lima ya no era, ni nunca lo fue, un auxilio político ni económico al cual acudir. Por último, y para complicar aún más a Asunción, los jesuitas lograron montar un engranaje productivo y comercial que competía directamente con Asunción y su comarca.
Las insatisfacciones de la Asunción colonial que nutrían el desengaño y sobre todo la frustración eran las grandes distancias de la metrópoli, que hacían harto lentas las comunicaciones, la decisión de no fortalecer el poblamiento ni apoyar nuevas acciones en esta región, la sensación de olvido, después de ser una avanzada importante, en resumen: la salida de la órbita de las mayores decisiones. Asunción tampoco pudo participar del contrabando de metales que había tomado la ruta sur desde el Perú pero que llegaba al Río de la Plata vía Tucumán. Fuera de los flujos más relevantes, Asunción quedaba significativamente aislada de las mayores dinámicas regionales.
El río Paraguay, otrora camino ideal al Potosí, se convirtió en una vía muerta hacia el norte. El Chaco, inmenso, poco conocido y temible, fue otra frontera cercana, convirtiendo al río Paraguay en una barrera tímida que no impedía, pero al menos volvía dificultosos, los ataques de los grupos indígenas no guaraníes a los poblados próximos a Asunción.
A lo largo de los siglos XVI y XVII la superposición de procesos “frustradores” fueron macerando lentamente, creando, sosteniendo y dando forma a un tejido social, cultural y mental particular: por un lado la subsistencia como modelo social, económico y cultural, reforzada por una lógica de enclave económico, identitario, social, lingüístico y político. Por otra parte, la inercia, entendida como aceptación de la rutina, teñida a veces de desidia, y como fuerza tenue pero sostenida que guía el devenir y el transcurrir de la sociedad, en un ambiente político administrativo marcado por la situación de marginalidad geográfica y económica.
En resumen, las tres frustraciones estudiadas pueden resumirse de la Tabla 1.
Tabla 1. Frustraciones estudiadas.
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Españoles |
Criollos |
Indígenas |
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Expectativa |
Enriquecimiento mediante el hallazgo de oro y plata |
Enriquecimiento mediante el hallazgo de oro y plata |
Alianza social, reciprocidad económica y estrategia defensiva |
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Hechos |
Imposibilidad de acceder al Perú |
Imposibilidad de acceder al Perú, inexistencia de otros recursos, aislamiento geográfico |
Dominación por la fuerza, imposición de un nuevo sistema social, económico y religioso. |
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Frustración |
Empobrecimiento e imposibilidad de volver a España |
Conversión en agricultores y guardianes del territorio |
Incumplimiento del pacto de reciprocidad. Quiebre del sistema sociocultural tradicional. Sentimiento de inferioridad |
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Estrategia de adaptación |
Aceptación del destino |
Aprovechamiento de la mano de obra indígena |
Huida al monte, aceptación de las tareas |
Conclusiones
Al analizar el surgimiento y conformación del Paraguay colonial, la fundación de Asunción aparece como un evento determinante. Igualmente, todos los historiadores y demás cientistas sociales señalan la significación del establecimiento de este poblamiento, en el marco de la búsqueda del oro y la plata. Todos insisten también en la cancelación del proyecto de enriquecimiento rápido por el acceso a los metales. Sin embargo, los trabajos como los de Vivez Azancot difieren en la mirada y el énfasis de ciertos hechos que han generado una serie de frustraciones de índole sicosocial, pero con manifestaciones económicas, políticas y culturales.
Incorporar al discurso elementos que no suelen ser valorados, como por ejemplo la situación emocional y vivencial de los conquistadores cuando las esperanzas del oro y la plata tuvieron que ser enterradas y convertirse de conquistadores en agricultores, representa un avance significativo en la comprensión de los hechos históricos y, fundamentalmente de sus consecuencias.
Este trabajo, además de revalorizar los estudios anteriores, como es el caso de Vives Azancot, aporta una nueva dimensión del fracaso y de la frustración: la experimentada por los indígenas, que al aliarse a los españoles supusieron que estos, al volverse parientes, jugarían estrictamente los roles sociales indígenas. También los diferentes grupos indígenas experimentaron una profunda frustración ante la no concreción de sus proyectos y el bajo cumplimiento de sus expectativas originales. Si la frustración de los españoles fue en un contexto de exploración aventurera y un espacio ajeno, la de los indígenas ocurrió en sus propios territorios.
Las frustraciones generaron desequilibrios en los sistemas mentales de los actores involucrados, pero nuevo el sistema social que conformaron encontró o forjó un equilibrio que permitió recomponer proyectos mediante la adaptación al nuevo contexto, lo que terminó por configurar y reconfigurar el espíritu económico, social y político de la naciente sociedad asuncena del siglo XVI y XVII, además de los criollos, el tercer grupo que se sumó a la dinámica del territorio y formateo algunas visiones y representaciones particulares. La vida inercial y la lógica de la subsistencia económica parecen haber configurado buena parte de la sociedad y de los territorios del Paraguay colonial.
Como bien lo observa y documenta Vives Azancot, las frustraciones múltiples se fusionaron con el aislamiento geográfico, los vínculos débiles y desiguales con los vecinos y la desatención de la metrópoli. El aporte de esta reflexión radica en la configuración social y económica resultante de estos factores limitantes antes citados, y en la residualidad de las frustraciones que, incluso más allá de los dos primeros siglos, continuaron jalando las fibras, conductas y visiones de la población paraguaya. En términos geográficos, la débil capacidad de expandir el territorio conocido, controlado y explotado fue la consecuencia principal de estas influencias poco dadas a la expansión.
En resumen, se propone que como resultado de las frustraciones y demás frenos coyunturales, la economía y la sociedad se mantuvieron en un estadio arcaico pero estable, con sistemas productivos y comerciales alejados de innovaciones, donde el proceso de modernización se produjo extremadamente tarde y de forma incompleta. La sociedad asuncena en su conjunto se habituó a los lentos ritmos de vida, con escaso interés y necesidad a incorporar innovaciones que podrían haber llevado a una mayor productividad que apalanque una mayor vinculación con los mercados. Ante la ausencia de esto, las prácticas subsistenciales se fueron arraigando como estrategia ante las frustraciones.
El rol de las condiciones ambientales, entendidas como particularmente proveedoras de alimentos (por la caza, pesca y recolección) ha facilitado el acceso a alimentos, reforzando la lógica de la subsistencia, sin mayores sobresaltos. Igualmente, la inexistencia de presiones demográficas, es decir de un incremento de población que debía ser alimentada, los ritmos de vida se mantuvieron al límite de la subsistencia, sin necesidades, opciones ni oportunidades de acelerar la producción, debido a la localización en extremo periférica de este espacio.
En gran parte, las condiciones ambientales y demográficas contuvieron a los frustrados (españoles e indígenas), permitiendo el surgimiento de una sociedad mestiza, periférica, precaria y con baja organización administrativa, pero que podía vivir sin demasiados sobresaltos.
Un círculo infernal compuesto por las frustraciones múltiples de los pobladores (españoles, indígenas y criollos), asociada a un escenario ambiental propicio para el acceso relativamente fácil a los alimentos y, en un contexto de aislamiento geográfico, ha moldeado las pautas sociales, económicas e incluso existenciales del Paraguay colonial, e incluso, se podría plantear la consecución de estas influencias más allá de la colonia, incluso hasta nuestros días.
Los ritmos de vida subsistenciales e inerciales no requerían de un mayor involucramiento de la población, las cartas ya parecían estar echadas y el futuro como espacio posible y proyectable aparentaba no ser tan necesario, ante la seguridad del presente tranquilo pero precario, mientras se recordaban a lejos las frustraciones del pasado.
Otras líneas de investigación pueden incorporarse tomando como base a la conformación de una sociedad frustrada y desincentivada. Desde esta perspectiva, las pesquisas siguientes podrían explorar el refuerzo de la sensación de frustración después de la guerra contra la Triple Alianza, o en los periodos posteriores a las guerras civiles, fundamentalmente a la de 1922, así como los mecanismos de administración y gestión de estos eventos y situaciones adversas.
Referencias
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Duran Estragó, M. (2010). Conquista y Colonización (1537-1680). En I. Telesca (Ed.), Historia del Paraguay (pp. 63-86). Taurus.
Durkheim, E. (1998). La División del Trabajo Social. Editorial Colofón.
Garavaglia, J. (1983). Mercado Interno y economía colonial. Enlace-Grijalbo.
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Información sobre el Autor
Fabrizio Vazquez. Geógrafo, interesado en las dinámicas socioeconómicas rurales. Actualmente explora algunos elementos de antropología rural y urbana. Email: fabricio.vazquez@gmail.com
Conflicto de Interés
El autor declara no poseer conflictos de intereses.
Fuente de Financimiento
Sin financiación.
Disponibilidad de datos previa solicitud
Los conjuntos de datos generados y/o analizados durante el estudio están disponibles previa solicitud al autor correspondiente. Email: fabricio.vazquez@gmail.com
Cita
Vazquez, F. (2026) Frustrados pero adaptados: estrategias de estabilización social y económica de españoles, criollos e indígenas en el Paraguay colonial. Kera yvoty: reflexiones sobre la cuestión social, 11, e6300. https://doi.org/10.54549/ky.2026.11.e6300